Birdmind, la empresa gallega que convierte residuos en tableros y atrae a las multinacionales

Birdmind nació en un garaje a partir de una idea de David Camba: crear tableros para usos industriales a partir de residuos como la cascarilla de arroz, fibras agrícolas o incluso concha de mejillón. Ahora, su proyecto es toda una realidad que conquista a grandes empresas de todo el mundo
Imagen de archivo del fundador y CEO de Birdmind, David Camba | BIRDMIND
Imagen de archivo del fundador y CEO de Birdmind, David Camba | BIRDMIND
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Birdmind se ha consolidado como uno de los proyectos más prometedores de la economía circular en Galicia, transformando residuos agrícolas en tableros de alto rendimiento para sectores como el retail, la arquitectura o la construcción.

La firma pontevedresa, nacida en un garaje como un experimento personal, ya trabaja con grandes marcas internacionales y distribuidores en Europa gracias a un modelo industrial que combina innovación, sostenibilidad y escalabilidad.

David Camba diseñó estos tableros y tardó tres años en crear la línea de producción necesaria para que Birdmind se convirtiera en realidad: inició su actividad en diciembre de 2024 y, además de haber atraído la atención de grandes nombres de todo el mundo, acaba de ganar el Premio Xove Empresario do Ano de AJE Galicia,

El galardón, entregado por la Asociación de Jóvenes Empresarios de Galicia, supone para Camba “un reconocimiento muy especial” por haber pasado “del garaje” a una empresa con presencia internacional y capacidad productiva industrial. “Sólo puedo dar las gracias por todo el apoyo a AJE Galicia y AJE Pontevedra por ayudarme con el proyecto”, relata su fundador: la primera vez que su proyecto salió de casa fue, precisamente, en una aceleradora de empresas de AJE.

De una idea en el garaje a contratos internacionales

Tras años de investigación y desarrollo, la empresa pasó por una fase intensiva de industrialización con apoyo del IGAPE y financiación pública y privada, hasta consolidar una línea de producción capaz de escalar.

Fueron tres años de muchísima prueba y error, de rompernos mucho la cabeza”, reconoce Camba, que subraya el reto de pasar del prototipo a la producción industrial. Hoy, la compañía ya trabaja con proyectos en Dinamarca, Suecia, Italia, Reino Unido y Suiza, además de acuerdos con firmas del sector retail.

Entre los casos más llamativos, el fundador destaca colaboraciones con grandes actores internacionales: “Castrosua ha sacado un autobús eléctrico y ahora todos los de ese modelo tienen mamparas nuestras”, o proyectos culturales como “el Museo Guggenheim nos llamó para tótems para colocar obras de arte”.

Premio Xove Empresario do Ano

El galardón de AJE Galicia cierra un círculo para Birdmind, una empresa que nació como un proyecto personal y que, gracias al impulso inicial de esta entidad, hoy opera con estándares industriales. “Es un proyecto que empecé en casa, a modo de hobby, quise buscar una alternativa a los tableros convencionales derivados de la madera”, explica David Camba en la entrevista, donde detalla cómo pasó años investigando hasta dar con un modelo viable. En ese proceso, la conexión con AJE Galicia fue clave: “salí del garaje… me ayudaron a dar esos primeros pasitos para convertir mi proyecto en una empresa”.

David Camba (centro), tras recibir el Premio Xove Empresario en los Premios de AJE Galicia | AJE GALICIA

El propio fundador define el núcleo de su propuesta de forma clara: “Nosotros somos un centro de producción de nuevos materiales de economía circular. Sólo utilizamos materias primas para fabricar nuestros productos, con residuos”. En su caso, cascarilla de arroz, fibras agrícolas o incluso concha de mejillón se transforman en tableros con aplicaciones industriales.

Un modelo basado en residuos y alto rendimiento técnico

La propuesta de Birdmind combina sostenibilidad con exigencia técnica y, tras el éxito de la cascarilla de arroz, ha dado con soluciones tan gallegas como el uso de la concha del mejillón. “Es muy útil por su gran resistencia al fuego, algo que habitualmente se consigue con aditivos químicos”, explica el fundador, que destaca cómo la economía circular también puede resolver problemas industriales complejos.

El objetivo ahora es claro: escalar. “Nos planteamos dar servicio a grandes proyectos… 1.000 tableros por turno”, señala Camba, que aspira a convertir la empresa en un referente europeo en materiales circulares.

A pesar del crecimiento internacional, la compañía mantiene su arraigo territorial. “Siempre en Galicia, no contemplamos irnos a otro sitio”, afirma su fundador, que ya piensa en ampliar capacidad productiva en el medio plazo.

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