El aeropuerto de Aeropuerto de A Coruña vuelve a ser escenario de fricciones entre el sector del taxi. La disputa, que enfrenta a profesionales de A Coruña y Culleredo, ha obligado a reforzar la vigilancia por parte de la Policía Local para garantizar el cumplimiento del acuerdo vigente, firmado por los dos ayuntamientos afectados y la Xunta de Galicia.
Más tráfico y un acuerdo bajo presión
El origen de esta situación se encuentra en el incremento de tráfico aéreo derivado de las obras en el Aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro, cuyo cierre parcial ha desviado numerosos vuelos hacia Alvedro. Este aumento de pasajeros ha tensionado el servicio de transporte en la terminal, donde conviven taxis de ambos municipios.
Para hacer frente a la mayor demanda, se estableció un sistema excepcional que permite a los taxis de A Coruña operar en el aeropuerto, situado en Culleredo, aunque manteniendo la prioridad para los vehículos locales. Sin embargo, la aplicación práctica del acuerdo está generando discrepancias.
Denuncias por incumplimientos en los turnos
El Concello de Culleredo ha advertido de irregularidades en la entrada de vehículos procedentes de la “bolsa de refuerzo”, donde los taxis coruñeses esperan su turno. Según el gobierno local, algunos conductores estarían accediendo a la parada sin respetar las condiciones pactadas, que limitan la incorporación a grupos de un máximo de tres coches y solo cuando no haya taxis esperando en la parada principal.
Ante esta situación, el Concello ha decidido intensificar la presencia policial para evitar interpretaciones erróneas y garantizar el cumplimiento estricto de las normas, recordando que no hay margen para excepciones.
Vigilancia policial y conflicto latente
Durante la jornada del lunes, la intervención de la Policía Local permitió regular la actividad sin incidentes destacables, pese al aumento de la demanda. No obstante, el conflicto sigue latente, ya que persisten diferentes interpretaciones sobre cómo aplicar el sistema de turnos.
El desencadenante de la polémica se remonta a días atrás, cuando un intercambio entre un taxista de Culleredo y una conductora de A Coruña evidenció las tensiones. La discusión surgió en torno a quién debía ocupar una plaza en la fila tras finalizar un servicio en un momento con escasa presencia de vehículos.
Críticas al transporte y a la señalización
Además del conflicto entre profesionales, el Concello también ha señalado carencias en el servicio de autobuses habilitado para el aeropuerto, así como la necesidad de mejorar la señalización exterior para facilitar la movilidad y la seguridad de los usuarios.
Mientras continúe el refuerzo de vuelos en Alvedro, todo apunta a que la convivencia entre ambos colectivos seguirá bajo la atenta vigilancia policial.

