El parricidio de Muros -uno de los sucesos que más conmoción generó en la comarca- llega a juicio tres años después. El acusado de matar a su padre con un hacha ha confesado el crimen durante su comparecencia ante el jurado popular este lunes en la Audiencia Provincial de A Coruña, manteniendo que se trató de una reacción a un corte que recibió previamente.
Los hechos se produjeron en abril de 2023, cuando padre e hijo, que convivían en el mismo domicilio, mantuvieron una disputa que acabó de manera violenta. Ahora, la Fiscalía solicita para el acusado una pena de 23 años de prisión.
Actuó bajo los efectos de las drogas y al alcohol
El acusado reconoció haber sido el autor de la agresión mortal y, según su versión, el episodio se inició con una discusión entre ambos que fue subiendo de intensidad hasta desembocar en una pelea violenta. El acusado afirmó que su padre fue quien comenzó la agresión al atacarlo con un cuchillo, causándole un corte en la cara, lo que le llevó a utilizar el hacha que acabaría con la vida de su padre.
En su declaración también insistió en que había consumido alcohol y drogas antes de los hechos, llegando a afirmar que estaba “muy colocado” cuando se dió la pelea, lo que le llevó a una reacción aún más violenta. Además, el joven aseguró que, tras la agresión, fue consciente de que había acabado con la vida de su progenitor.
Una convivencia marcada por los conflictos
A lo largo de las primeras sesiones del juicio comparecieron agentes de la Guardia Civil, peritos y varios testigos relacionados con el entorno familiar, quienes apuntaron a una convivencia complicada entre padre e hijo. Ambos eran muy conocidos en la localidad de Muros, donde han sido testigo de discusiones frecuentes y problemas relacionados con el consumo de sustancias.
El joven, que tenía 19 años en el momento del crimen, estaba vinculado al consumo de sustancias, algo que reconocía abiertamente a través de sus redes sociales. En su perfil se han podido recuperar también amenazas constantes a otros jóvenes de la localidad, portando un arma en varios vídeos.
Más de 16.000 euros relacionados con el narcotráfico
Durante la investigación, los agentes de la Guardia Civil hallaron en la vivienda del fallecido importantes cantidades de droga —cocaína y cannabis— con un valor en el mercado superior a los 200.000 euros, así como 16.700 euros en efectivo ocultos detrás de una estantería. El hallazgo llevó a las autoridades a abrir una línea paralela de investigación sobre un posible delito de tráfico de estupefacientes.
Ahora, la resolución judicial determina que el dinero intervenido no procedía de ingresos lícitos, ya que el fallecido únicamente percibía una pequeña pensión sin capacidad económica para justificar esa cantidad. La Audiencia Provincial de A Coruña concluyó que los 16.700 euros estaban vinculados a la actividad de venta de drogas, lo que llevó a ordenar su decomiso y rechazar la reclamación de los herederos, al considerar acreditado su origen ilícito pese a no haber existido condena penal debido al fallecimiento.
La Fiscalía mantiene su petición de 23 años de prisión
La Fiscalía considera que los hechos constituyen un delito de asesinato y mantiene su petición de 23 años de prisión. Además, se sostiene que la víctima no tuvo capacidad real de defensa y se destaca la violencia empleada durante la agresión. Es por ello que, además de la pena de cárcel, la acusación reclama una indemnización para los familiares de la víctima.
La estrategia de la defensa busca rebajar la responsabilidad penal del acusado, alegando que actuó condicionado por el consumo de alcohol y sustancias estupefacientes. También mantienen que existió una agresión previa por parte de la víctima, lo que llevó al acusado a reaccionar de manera impulsiva durante la pelea.
El jurado popular será ahora el encargado de analizar todas las pruebas y testimonios presentados durante la vista oral antes de emitir un veredicto sobre la culpabilidad del acusado.


