Galicia, Murcia, Cataluña y Aragón han decidido reforzar el control en los exámenes ante el aumento del uso de dispositivos vinculados a la inteligencia artificial para copiar. El objetivo es encontrar aparatos electrónicos ocultos como nanopinganillos, gafas inteligentes o relojes conectados, los cuales suelen funcionar conectados a teléfonos móviles para enviar preguntas y recibir soluciones durante la prueba.
Las consecuencias de su uso: Un cero inmediato
Las autoridades educativas han sido claras con las consecuencias: en la mayoría de los casos, el uso de estos sistemas de copia supondrá la sanción más grave, con la anulación completa de la PAU y una calificación de cero. Esta penalización puede implicar la pérdida de la convocatoria y dejar al estudiante sin posibilidades de acceso a la universidad en ese curso.
Regiones como Andalucía, Asturias, Baleares o la Comunidad Valenciana están estudiando incorporar sistemas similares en futuras convocatorias, ante el aumento de las trampas vinculadas a dispositivos tecnológicos y el uso de inteligencia artificial durante los exámenes.
Un nuevo reto para la educación
Las universidades llevan tiempo advirtiendo del aumento de métodos de copia cada vez más sofisticados, apoyados en dispositivos diminutosr. Los controles actuales permiten incluso identificar señales sin necesidad de localizar físicamente los aparatos, lo que complica el uso de herramientas ocultas.
La incorporación de estas medidas refleja un cambio más profundo en el sistema educativo: la irrupción de la inteligencia artificial no solo está transformando la forma de aprender, sino también la manera de evaluar. Las instituciones buscan adaptarse y encontrar un equilibrio entre aprovechar el potencial de la innovación tecnológica y garantizar la equidad y transparencia en pruebas clave como la PAU.


