La tensión entre los médicos de familia y la Xunta continúa creciendo tras la decisión del Sergas de incluir el control de la duración de las bajas laborales entre los criterios para cobrar el complemento de productividad. La medida, incorporada en los Acuerdos de Gestión de 2025 y reactivada en pleno debate sobre el aumento de las incapacidades temporales, ha provocado críticas desde distintos sectores de la Atención Primaria gallega.
En los últimos días, cerca de un millar de médicos de familia han respaldado un manifiesto en el que reclaman al Sergas que retire este indicador y desvincule los incentivos económicos de la duración de las bajas médicas. Los profesionales consideran que se trata de una cuestión que no depende exclusivamente de ellos y advierten de que detrás de muchas incapacidades temporales prolongadas existen problemas estructurales del propio sistema sanitario.
“La responsabilidad no puede recaer solo en Atención Primaria”
Entre las principales críticas del colectivo médico figura la sobrecarga asistencial que arrastra la Atención Primaria y las dificultades para derivar pacientes a especialistas o acceder a determinadas pruebas diagnósticas.
Los facultativos sostienen que las listas de espera, la falta de personal y el retraso en consultas hospitalarias condicionan directamente la recuperación de muchos pacientes y, por tanto, la duración de sus bajas laborales. Por ello, consideran injusto que el cumplimiento de unos tiempos estándar fijados por la Seguridad Social pueda influir en su productividad.
La Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (Agamfec) también ha mostrado su rechazo a la medida y acusa a la Xunta de centrar el debate en el impacto económico de las bajas en lugar de abordar el estado del sistema sanitario. La entidad considera “burdo” utilizar un indicador general para valorar situaciones médicas complejas y reclama un análisis más detallado y coordinado entre distintos niveles asistenciales.
La Xunta defiende el plan
Desde el Gobierno gallego defienden que estos criterios no son nuevos y aseguran que ya formaban parte de los objetivos de gestión anteriores. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha insistido en que el objetivo pasa por mejorar los tiempos de recuperación y reducir las bajas prolongadas innecesarias, negando que exista una intención de cuestionar el trabajo de los profesionales sanitarios.
La Xunta sostiene además que el debate abierto en las últimas semanas ya está permitiendo mejorar algunos indicadores relacionados con la duración de las incapacidades temporales en Atención Primaria.
Crece el malestar en el sector
Pese a ello, el conflicto sigue escalando entre parte del colectivo médico, que considera que las nuevas medidas aumentan la presión sobre unos profesionales ya saturados por la falta de recursos y personal.
El debate sobre las bajas laborales se ha convertido en uno de los principales focos de fricción entre la Xunta y los médicos de familia, en un contexto marcado por las dificultades de la Atención Primaria gallega y por el incremento de la carga asistencial en los centros de salud.
Mientras el Sergas defiende la necesidad de controlar el aumento de las incapacidades temporales, los profesionales reclaman que el foco se sitúe en reforzar el sistema sanitario y mejorar la atención a los pacientes antes de trasladar responsabilidades a las consultas de Medicina de Familia.
