La segunda revolución industrial de As Pontes: más de mil empleos para sustituir la era del carbón

El municipio que durante décadas vivió ligado a la producción eléctrica afronta una nueva etapa con proyectos de defensa, automoción y economía circular. Indra, SAIC Motor y Ence prevén generar al menos un millar de empleos asociados a su implantación y abren la puerta a una estructura económica más diversificada
La central de Endesa en As Pontes | CEDIDA
Imagen de archivo de la central de Endesa en As Pontes | CEDIDA

As Pontes fue durante décadas uno de los grandes centros energéticos de Galicia. La mina de lignito y la central térmica de Endesa no solo producían electricidad: sostenían centenares de puestos de trabajo, alimentaban una extensa red de empresas auxiliares y condicionaban buena parte de la vida económica del municipio.

Ese modelo quedó atrás con el cierre de la mina, el apagado de la central y la demolición, el pasado 30 de julio, de las cuatro torres de refrigeración que habían dominado durante décadas el paisaje pontés. El fin de la actividad térmica, sin embargo, no ha supuesto el abandono de la industria. As Pontes trata ahora de aprovechar el suelo, las infraestructuras y la experiencia acumulada alrededor de Endesa para atraer nuevas fábricas.

La localidad afronta así una de las mayores transformaciones económicas de su historia reciente. En apenas unos años han tomado forma tres iniciativas de gran dimensión: la bioplanta de fibra reciclada de Ence, cuya tramitación comenzó en 2023; el desembarco de SAIC Motor en Ferrolterra, anunciado en mayo y con una importante derivada industrial en As Pontes; y la fábrica de vehículos militares de Indra, confirmada a finales de julio de 2026.

Aunque pertenecen a sectores diferentes, las tres responden a cambios que están modificando la industria europea: la descarbonización, el reciclaje de materiales, la electrificación del transporte, el traslado de producción asiática hacia Europa y el aumento de la inversión en defensa.

Su implantación no será inmediata, ya que cada propuesta tiene sus propios plazos, trámites y fases de desarrollo. Aun así, las previsiones asociadas al municipio permiten hablar de al menos un millar de empleos entre puestos directos, indirectos, inducidos y actividad auxiliar.

Indra plantea superar los 300 empleos directos cuando consolide sus distintas actividades; la cadena de suministro de SAIC podría generar más de 300 puestos en el municipio; y Ence estima alrededor de 400 durante la primera fase de su bioplanta, sumando las diferentes categorías.

El alcalde de As Pontes, Valentín González Formoso, ha definido esta etapa como una «auténtica revolución» para el municipio y Ferrolterra. A su juicio, representa también una verdadera «transición justa», porque las nuevas iniciativas no solo crearán empleo dentro de sus instalaciones, sino que pueden atraer proveedores y generar carga de trabajo para el tejido industrial existente.

Ence abre la etapa posterior al carbón

La iniciativa de Ence, a través de su filial Biofibras de Galicia, fue la primera de las grandes apuestas industriales de la etapa posterior a la térmica. La compañía comenzó a concretarla públicamente en 2023 y, en junio de ese mismo año, la Xunta declaró proyecto industrial estratégico la primera fase de una bioplanta de fibra reciclada blanqueada que se instalará en terrenos vinculados a la antigua central.

La fábrica empleará papel y cartón recuperados para producir fibra reciclada. Según Ence, no utilizará madera como materia prima y será una instalación pionera en Europa por su tecnología de blanqueo totalmente libre de cloro.

La tramitación ha avanzado de forma progresiva. En agosto de 2025, la iniciativa obtuvo la Autorización Ambiental Integrada y, posteriormente, consiguió la declaración de impacto ambiental, la concesión de aguas y otros permisos. Todavía necesita, no obstante, completar la tramitación urbanística antes de iniciar su ejecución.

El respaldo del Gobierno central llegó en marzo de 2026, cuando la primera fase fue seleccionada provisionalmente para recibir 24,7 millones de euros del PERTE de Descarbonización Industrial. En este caso, la intervención estatal es directa: la ayuda del Ministerio de Industria está destinada a instalaciones manufactureras eficientes y con bajas emisiones, y busca reducir el coste de inversiones tecnológicas que difícilmente saldrían adelante únicamente con recursos privados.

La bioplanta generaría alrededor de 400 empleos entre directos, indirectos e inducidos durante su primera etapa, según las estimaciones de Ence. El plan completo, sin embargo, tiene una dimensión mucho mayor. La compañía contempla una inversión acumulada de 355 millones de euros si se desarrollan las fases posteriores, que incluirían una planta de cogeneración de 150 megavatios térmicos y unos 50 eléctricos, además de una fábrica de papel tisú.

En ese escenario, Ence eleva hasta 1.250 empleos el impacto del conjunto. La cifra corresponde al desarrollo completo y no debe confundirse con la plantilla inicial de la bioplanta.

Paralelamente, la empresa trabaja en una segunda línea ligada al reciclaje textil. Junto con ShareTex, desarrolla el programa ATENEA, orientado a recuperar celulosa a partir de prendas y tejidos de polialgodón, un material difícil de reciclar porque mezcla fibras naturales y sintéticas.

En julio de 2026, ambas compañías comunicaron avances en las pruebas realizadas en AITEX, en Alcoy. Los ensayos dan continuidad al trabajo de Regatex, la instalación piloto situada en As Pontes.

SAIC conecta As Pontes con el puerto exterior

La segunda gran pieza de la transformación llegó de la mano de SAIC Motor, uno de los mayores fabricantes de automóviles de China y propietario de marcas como MG. La propuesta empezó a tomar forma pública durante la primavera de 2026 y, el 1 de junio, la Xunta declaró proyecto industrial estratégico la primera fase del complejo que la compañía prevé desarrollar en Ferrolterra.

El plan se reparte entre el puerto exterior de Ferrol y As Pontes. En Caneliñas se concentrarán inicialmente la recepción de piezas, el almacenaje de componentes, el ensamblaje de vehículos eléctricos e híbridos, los controles de calidad, las pruebas y la expedición final. La inversión inicial ronda los 197 millones de euros. La instalación proyectada ocupará más de 100.000 metros cuadrados y tendrá capacidad para fabricar unos 120.000 vehículos al año.

La previsión es iniciar las obras en 2027 y comenzar la producción antes de que termine 2028, siempre que se completen las autorizaciones y los trabajos avancen de acuerdo con el calendario establecido. El complejo generaría 1.000 empleos directos en Ferrol, de los cuales 540 estarían ligados a la producción y 460 a la logística. A ellos se sumarían otros 1.000 puestos indirectos en Galicia.

La documentación incorpora, además, una segunda dimensión industrial en As Pontes. SAIC prevé que empresas de su cadena de suministro desarrollen allí actividades como la producción de componentes interiores, el procesado de piezas de chasis y distintas operaciones de ensamblaje. El impacto en el municipio se estima en más de 300 empleos, aunque dependerá de las decisiones concretas de cada proveedor. No se tratará necesariamente de puestos contratados directamente por SAIC, sino de actividad vinculada al ecosistema industrial que acompañará a la fábrica.

Indra incorpora la defensa al mapa industrial

La iniciativa más reciente es la de Indra, que confirmó el 31 de julio de 2026 la elección de As Pontes para instalar una fábrica de producción e integración de vehículos militares. La compañía había estudiado otras ubicaciones en Asturias y Castilla y León, pero finalmente se decantó por las antiguas instalaciones de Daxiong Spain.

Indra ha adquirido más de 55.000 metros cuadrados y prevé una inversión inicial próxima a los 18 millones de euros. El complejo incorporará actividades de producción, integración y pruebas, además de un circuito destinado a comprobar el funcionamiento de los vehículos. La implantación se desarrollará por fases. En el arranque se manejan entre 70 y 120 empleos directos de alta cualificación, mientras que, una vez consolidadas todas las actividades, la empresa podría superar los 300 puestos directos, además del trabajo generado en proveedores y servicios.

La llegada de Indra coincide con un momento de fuerte crecimiento de la industria de defensa. La guerra de Ucrania, el aumento del gasto militar europeo y la voluntad de reducir la dependencia de suministradores externos han provocado un incremento de los pedidos y de los programas de modernización.

La decisión de instalarse en As Pontes pertenece a la compañía, pero la operación está estrechamente vinculada a la demanda pública. Los programas plurianuales del Ministerio de Defensa proporcionan carga de trabajo y permiten planificar inversiones a largo plazo.

El Gobierno central desempeña, por tanto, un papel indirecto, pero fundamental en el desarrollo de la iniciativa: no decide por sí solo la ubicación de la fábrica, aunque sus contratos y programas crean el mercado que justifica la ampliación de la capacidad productiva. La instalación puede tener también un impacto significativo en el tejido auxiliar, ya que la fabricación de vehículos militares requiere mecanizado, estructuras metálicas, pintura industrial, electrónica, ingeniería, mantenimiento, logística y digitalización.

La Confederación de Empresarios de Galicia ha calificado la inversión como una «excelente noticia» por su capacidad para generar empleo cualificado, atraer industria auxiliar y reforzar el ecosistema tecnológico gallego. La patronal considera especialmente relevante el efecto sobre las pequeñas y medianas empresas. Su presidente, Juan Manuel Vieites, ha señalado las oportunidades que pueden abrirse para compañías de metalurgia, ingeniería, mantenimiento, logística y digitalización.

Un trabajo compartido entre administraciones

La implantación de las nuevas actividades no puede atribuirse a una sola administración. El Concello ha actuado como interlocutor con las empresas y ha facilitado información sobre suelo, servicios y necesidades locales, mientras que la Xunta ha asumido buena parte de la captación de inversiones, las declaraciones de proyectos estratégicos y la tramitación ambiental.

Por su parte, el Gobierno central participa de manera diferente en cada iniciativa. Ence ha obtenido 24,7 millones del PERTE de Descarbonización Industrial; Indra se beneficia de los grandes programas de contratación del Ministerio de Defensa; y SAIC necesita autorizaciones estatales relacionadas con la inversión extranjera, además de utilizar una infraestructura portuaria de titularidad estatal.

González Formoso ha destacado precisamente esa colaboración institucional. El alcalde considera que la coordinación entre Gobierno, Xunta y Concello, por encima de las diferencias políticas, ha sido uno de los factores que han permitido a As Pontes competir por inversiones de esta dimensión.

En proyectos internacionales, disponer de suelo industrial no resulta suficiente para atraer una inversión. Las compañías valoran también la rapidez en la concesión de permisos, el acceso a la energía, las conexiones logísticas, la formación de los trabajadores y la estabilidad regulatoria.

La patronal gallega coincide en la necesidad de mantener una estrategia continuada de apoyo industrial. Vieites ha reclamado agilidad administrativa, infraestructuras adecuadas y una formación profesional adaptada a los nuevos perfiles industriales.

La experiencia de Sentury obliga a ser prudentes

As Pontes ya conoce la distancia que puede existir entre un anuncio industrial y una fábrica en funcionamiento. Sentury Tire proyectó invertir más de 500 millones de euros para instalar en el municipio su primera factoría europea de neumáticos. La iniciativa recibió respaldo institucional y generó importantes expectativas, pero la compañía terminó priorizando una fábrica en Marruecos. En 2026, además, comenzó a estudiar una nueva ubicación en los Balcanes para sus planes europeos y la propuesta gallega quedó finalmente aparcada.

El precedente no invalida los avances actuales. Indra ya ha adquirido las instalaciones; SAIC ha comenzado a operar logísticamente en el puerto exterior y tramita su complejo; y Ence ha progresado en los permisos y en la captación de financiación pública. La demolición de las torres de refrigeración cerró de forma visible la etapa de la central térmica. La nueva se medirá con otros indicadores: fábricas construidas, líneas en funcionamiento, contratos para las empresas locales y empleo estable.

Los próximos años serán decisivos. Ence comenzó a tramitar su iniciativa en 2023, obtuvo avances ambientales en 2025 y recibió el respaldo del PERTE en marzo de 2026. SAIC fue declarado proyecto industrial estratégico en junio de 2026, prevé iniciar las obras en 2027 y comenzar a producir en 2028. Indra confirmó su llegada el 31 de julio de 2026 y debe desarrollar ahora sus distintas fases.

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