La investigación sobre la muerte del joven de 18 años hallado sin vida en el río Gafos de Pontevedra apunta de forma cada vez más clara a un accidente y descarta la intervención de terceras personas, dejando atrás una posible agresión, tal y como alertaron varios presentes en la zona.
Según las primeras conclusiones policiales, apoyadas en las grabaciones de las cámaras de seguridad, los testimonios de los presentes y los datos provisionales de la autopsia, el joven habría caído al agua de manera fortuita en una zona de paseo situada entre los puentes de Rosalía de Castro y Raíña Victoria. Las imágenes disponibles sugieren que “o bien cae o bien se precipita” al río, una hipótesis que refuerza la idea de un tropiezo accidental mientras estaba con sus amigos.
La autopsia determina el ahogamiento como causa de la muerte
Según los primeros indicios de la autopsia, las heridas detectadas en el cuerpo de la víctima son compatibles con el impacto de la caída, y todo indica que el fallecimiento se produjo por ahogamiento, ya que la víctima no habría logrado salir a flote tras el golpe inicial. Aunque la autopsia completa aún está pendiente, las primeras valoraciones forenses coinciden con la línea de investigación que respaldan ya las autoridades.
El testimonio del menor que acompañaba al fallecido en el momento de los hechos también encaja con la reconstrucción de los agentes, que consideran coherentes sus declaraciones con el resto de pruebas recabadas. En un primer momento se llegó a valorar la posibilidad de una pelea previa según los testimonios aportados tras el accidente, pero esta hipótesis ha perdido fuerza a medida que avanzaban las pesquisas.
La Policía Nacional continúa revisando grabaciones y tomando declaraciones para cerrar definitivamente el caso, aunque todo apunta a que se trató de un trágico accidente sin indicios de violencia externa.

