Ya es oficial: Galicia acogerá la primera planta de fabricación de SAIC Motor en Europa

La operación, que creará más de 2.300 puestos de trabajo en Ferrolterra, se cierra tras meses de gestiones del Gobierno de Pedro Sánchez para atraer inversión de grandes grupos industriales chinos
Alfonso Rueda SAIC Motors

La Xunta de Galicia ha hecho oficial la llegada de la futura planta europea de vehículos eléctricos de SAIC Motor, uno de los mayores fabricantes de automóviles de China y propietario de marcas como MG. El Ejecutivo autonómico ha declarado la iniciativa como proyecto industrial estratégico, confirmando así una inversión que llevaba meses en proceso de negociación. 

El anuncio llega tras meses de contactos y gestiones institucionales en los que el Gobierno central intensificó su relación con grandes grupos industriales chinos. En abril, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajó a Pekín, donde se reunió con directivos de empresas de sectores estratégicos como la automoción, las energías renovables, las baterías, la inteligencia artificial o la aeronáutica, entre ellas SAIC Motor, XPeng o Gotion. 

Semanas después, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, realizó también un viaje a China en el que mantuvo encuentros con algunos de estos grupos para presentar Galicia como posible ubicación y ofrecer suelo industrial. El anuncio fue realizado por el propio Rueda tras la reunión del Consello, situando el proyecto como uno de los hitos industriales más relevantes para la comunidad en los últimos años.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su visita a una fábrica de automóviles en China | Borja Puig de la Bellacasa

El despliegue financiero de SAIC Motor, que prevé instalarse en suelo industrial de Ferrol y As Pontes, contempla una inversión inicial de 200 millones de euros en su primera fase. El calendario constructivo fija el inicio de las obras en 2027 y la puesta en marcha de las líneas de montaje antes de que concluya 2028. Este capital se destinará a levantar una factoría con capacidad para producir 120.000 vehículos al año, un volumen diseñado para abastecer el mercado comunitario y esquivar el arancel medio del 35,3% que la Comisión Europea aplica a los eléctricos importados de China. El proyecto se apoya en la solidez comercial de su marca estrella, MG, que cerró el año 2025 superando la barrera de las 300.000 matriculaciones en Europa.

En el plano laboral, la operación supondrá la creación de 2.300 puestos de trabajo directos. El grueso de la ocupación se concentrará en el Puerto Exterior de Ferrol, que albergará la planta de ensamblaje principal con unos 2.000 operarios, mientras que los 300 empleos restantes se ubicarán en As Pontes para la fabricación de componentes. A esta base directa se sumará un impacto estimado de entre 8.000 y 10.000 empleos indirectos a través de la red de proveedores auxiliares de la comunidad, convirtiendo la comarca de Ferrolterra en un polo clave para la automoción eléctrica en el sur de Europa.

Rueda subrayó que la decisión de SAIC estuvo influida por la larga tradición industrial de Galicia en el sector de la automoción y por la fortaleza de su red de empresas auxiliares. Asimismo, agradeció la colaboración institucional y la implicación del Gobierno central durante las negociaciones.

Por su parte, la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, calificó la inversión como «el mayor proyecto industrial de las últimas décadas» en la comunidad. El objetivo es desarrollar un nuevo polo automovilístico especializado en movilidad eléctrica, capaz de generar un ecosistema similar al que existe actualmente alrededor de Stellantis Vigo.

La llegada de SAIC Motor se produce en un momento clave en el que España ha logrado consolidarse como uno de los destinos prioritarios para la industria automovilística china dentro de Europa. En los últimos meses, varias de las principales compañías del sector han acelerado sus planes para implantarse en el mercado comunitario con capacidad de producción propia, un movimiento estratégico indispensable para mantener su competitividad y adaptarse al nuevo escenario comercial marcado por la imposición de aranceles desde Bruselas.

En este contexto de reconfiguración global, el viaje a Pekín de Pedro Sánchez el pasado mes de abril se centró precisamente en canalizar y reforzar ese tipo de inversiones estratégicas. Durante su estancia en el país asiático, el presidente del Gobierno mantuvo reuniones de trabajo con directivos de grandes grupos vinculados a la automoción, la fabricación de baterías y las energías limpias. En esos encuentros, el Ejecutivo estatal trasladó el interés del país por acoger proyectos industriales, poniendo el acento en un objetivo claro: que estas inversiones generasen empleo local y se integrasen plenamente en el tejido de proveedores y en las cadenas de valor tanto españolas como europeas.

Fue a partir de esa labor de interlocución cuando el interés de multinacionales como SAIC fue tomando forma de manera real dentro de ese marco general. Esta operación sigue, de hecho, la estela de otros proyectos en sectores complementarios —como el de las baterías o los componentes para la transición verde— que la diplomacia central ya había comenzado a orientar hacia el mercado nacional. Gracias a este paraguas institucional, España empezó a ganar un peso decisivo frente a competidores continentales que también pujaban por la factoría de MG.

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