La futura implantación de SAIC Motor en el puerto exterior de Ferrol ha abierto un debate que va mucho más allá de la industria y el empleo. El proyecto, presentado por la Xunta como una de las mayores inversiones internacionales llegadas a Galicia en las últimas décadas, ha despertado también recelos en ámbitos militares, en el Ministerio de Defensa y en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) por la proximidad de la planta a algunas de las instalaciones navales más sensibles de España.
Las advertencias han sido desveladas este fin de semana por El Mundo y El País. Marina Pina y Lucas de la Cal, en la cabecera de Unidad Editorial, informan de la existencia de informes del Ejército que alertan sobre los riesgos que podría entrañar la ubicación elegida. Por su parte, Miguel González, en el diario del Grupo PRISA, amplía el foco y señala que la preocupación alcanza también a Defensa y al CNI.
La cuestión no estaría tanto en la actividad industrial de SAIC como en el lugar concreto donde pretende desarrollar su proyecto: el puerto exterior de Ferrol, en la entrada de una ría que alberga el Arsenal Militar, la base naval de la Armada y los astilleros de Navantia.

Informes militares y el factor geográfico
Según la información publicada por El Mundo, informes del Ejército alertan del riesgo para la seguridad que supondría la presencia de una compañía china en ese enclave y llegan a calificar la situación como una amenaza. La preocupación estaría relacionada con la posibilidad de observar los movimientos de los buques militares que entran y salen de la ría y con la cercanía a instalaciones en las que se maneja tecnología especialmente sensible.
La cabecera de Unidad Editorial pone así el foco en una circunstancia geográfica difícil de obviar: cualquier barco que accede a la base naval o abandona los astilleros de Ferrol debe atravesar una ría cuya entrada se encuentra próxima al emplazamiento elegido para la planta automovilística. A estas reservas se suman las reveladas por El País.
Según la información del diario del Grupo PRISA, el desembarco de SAIC habría encendido las alertas tanto en el Ministerio de Defensa como en el CNI, que estarían evaluando los potenciales riesgos asociados a la proximidad de la compañía china a las instalaciones militares. Hasta ahora, en todo caso, no se ha hecho público ningún informe del Ejército, de Defensa o del CNI que detalle esas advertencias, por lo que las informaciones conocidas proceden de las fuentes y documentos a los que han tenido acceso ambos periódicos.
Tecnología de guerra en la ría
Uno de los datos que ayuda a entender las reservas es la distancia. Según detalla El País, el Arsenal Militar de Ferrol se encuentra a unos cinco kilómetros en línea recta del puerto exterior, donde se proyecta la instalación de la fábrica de SAIC. El Arsenal es la principal instalación de la Armada española en el norte del país y sirve de base a las cinco fragatas F-100 de la clase Álvaro de Bazán, además de los dos buques de aprovisionamiento en combate Cantabria y Patiño. La ría concentra además numerosas instalaciones relacionadas con la actividad militar y logística. Entre ellas se encuentra, según explica el periódico de PRISA, el centro de certificación y mantenimiento de misiles y torpedos de Mougá, instalado en naves y polvorines subterráneos.
Junto a la base naval se encuentran también los astilleros de Navantia, donde se construyen actualmente las nuevas fragatas F-110 y está previsto modernizar las F-100. Se trata, por tanto, de un espacio en el que coinciden actividad industrial, construcción naval militar, mantenimiento de armamento y movimientos de unidades de la Armada. Otro de los elementos señalados por El País es la presencia de tecnología militar estadounidense. Las fragatas F-100 incorporan el sistema de combate Aegis, desarrollado por Lockheed Martin, mientras que las nuevas F-110 integran sistemas tecnológicos de elevada sensibilidad.
Navantia ha construido además buques militares para países como Australia, Noruega o Reino Unido, lo que convierte la seguridad del complejo naval ferrolano en una cuestión que trasciende incluso los intereses exclusivamente españoles. La inquietud que describen las informaciones de ambos diarios estaría, por tanto, relacionada no solo con la observación de movimientos navales, sino también con la necesidad de proteger información y tecnología vinculadas a programas militares nacionales e internacionales.
Permeabilidad al espionaje
La información de El País recoge el testimonio de un militar que advierte que basta con situarse en el puerto exterior para registrar los buques que entran y salen de la base naval y del astillero. La posibilidad de que una instalación empresarial facilite esa observación es evaluada por la seguridad debido a que SAIC Motor es de propiedad estatal china, aunque no existe constancia de espionaje y todo se limita a riesgos potenciales.
Las precauciones van más allá de la vigilancia física, ya que la Armada y Navantia reforzarán sus sistemas contra ciberataques, situándose el mayor temor en el factor humano. La dependencia de un entramado compartido de pymes auxiliares en Ferrolterra abre la puerta a la permeabilidad entre ambos ecosistemas y al riesgo de captación de personal, conocido como Humint.
Ante esta situación, la ministra de Defensa, Margarita Robles, trasladó su preocupación al presidente gallego, Alfonso Rueda, introduciendo una variable de tensión frente al firme compromiso de la Xunta con un proyecto considerado clave para la recuperación industrial de la comarca.
China descartó otras ubicaciones
Hay otro elemento que habría llamado la atención de los servicios de inteligencia. Según publica el diario de PRISA, a SAIC se le ofrecieron otros emplazamientos que también disponían de puerto y que no se encontraban junto a instalaciones militares sensibles, entre ellos Vigo y Gijón. La compañía terminó apostando por Ferrol.
La información añade además otro paralelismo internacional. SAIC proyectaría una planta en México y, según las fuentes citadas por el periódico, una de las ubicaciones barajadas estaría en Tijuana, a unos 25 kilómetros de la base naval de San Diego, uno de los principales enclaves de la Marina estadounidense en el Pacífico. Se trata, no obstante, de una circunstancia que por sí sola no acredita ninguna actividad irregular, aunque contribuye a explicar por qué los servicios de seguridad estarían analizando con especial atención la elección de Ferrol.
Frente a estas reservas aparece el enorme peso económico de la inversión. SAIC Motor, propietario de marcas como MG, prevé destinar inicialmente unos 200 millones de euros a su instalación en Ferrol y alcanzar una producción aproximada de 120.000 vehículos anuales. Las previsiones pasan por generar alrededor de 1.000 empleos directos.
La Xunta ha declarado la futura planta proyecto industrial estratégico para acelerar su tramitación. El objetivo es que las obras puedan iniciarse en 2027 y que las instalaciones estén operativas antes de terminar 2028. El plan no se limita al puerto exterior. También está previsto que el polígono de Mandiá, situado a unos 13 kilómetros, pueda albergar industrias auxiliares, mientras que As Pontes acogería un centro logístico con capacidad para generar otros 300 puestos de trabajo. La conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, ha llegado a definir la inversión como el mayor proyecto internacional que llegó a Galicia en las últimas décadas.