Vilagarcía de Arousa volvió a convertirse este domingo en uno de los grandes focos festivos del verano gallego. La Festa da Auga reunió a miles de personas en el municipio pontevedrés, en una jornada marcada por un calor intenso, que hizo todavía más protagonista al agua.
Vecinos y visitantes procedentes de diferentes puntos de Galicia pudieron disfrutar de la fiesta, que arrancó después del tradicional traslado de la imagen de San Roque desde la iglesia parroquial hasta su capilla. A continuación, el pregón, a cargo del gaiteiro Cristian Silva, dio paso a una celebración que rápidamente se extendió por las calles del centro.
Mangueras, pistolas de agua, cubos y camiones cisterna se encargaron de dinamizar la jornada, en una batalla de agua en la que, un año más, fue casi imposible no mojar la ropa.
La celebración alcanzó este año, además, una fecha significativa, pues se cumplen dos décadas desde que fue reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional y el balance positivo evidencia que continúa manteniendo un enorme poder de convocatoria.

La zona portuaria gana protagonismo
Aunque las calles del centro volvieron a concentrar a buena parte de los participantes, el entorno del puerto volvió a adquirir un peso especial. La zona TIR y la Praia da Concha fueron dos de los puntos con mayor concentración de personas.
Desde el Concello señalan que esta tendencia se ha acentuado en los últimos años y que cada vez son más los participantes que optan por desplazarse hacia esta zona durante la celebración.
Una noche con menos incidencias
Policía Local y Emerxencias coincidieron en calificar el servicio como ‘tranquilo’, especialmente teniendo en cuenta la dimensión de la convocatoria.
Durante la noche y la madrugada se produjeron 14 traslados a centros sanitarios, principalmente relacionados con intoxicaciones etílicas. También fue necesario intervenir en varias ocasiones por caídas y cortes, ninguno de ellos de especial gravedad. La Policía Local practicó además una detención por una agresión. El arrestado, vecino de Ames, golpeó a otra persona en la cara utilizando un vaso.
En los controles realizados durante la madrugada se registró únicamente un positivo por alcoholemia. El dispositivo festivo se completó con la autorización municipal para que 47 establecimientos hosteleros pudiesen instalar barras en el exterior.
La limpieza comienza mientras la ciudad recupera la normalidad
Con la fiesta todavía reciente, Vilagarcía puso en marcha desde primera hora un importante operativo para devolver la normalidad a sus espacios públicos.
Unas 60 personas trabajan desde las 7:00 de la mañana en el dispositivo especial de limpieza, que cuenta además con 14 equipos mecánicos. Los trabajos se centran en calles, plazas y parques, con el objetivo de que la ciudad pueda continuar con el resto de la programación festiva y las procesiones previstas durante estos días.
La gran afluencia también obligó a modificar temporalmente la circulación. La avenida Laureano Gómez permaneció cortada debido al constante paso de peatones, mientras que la rúa Alexandre Bóveda también fue cerrada durante las primeras horas de la mañana.