Altri ha reafirmado este viernes, a través de un comunicado, la viabilidad de su proyecto industrial en Palas de Rei y ha defendido su valor estratégico para Galicia. Con esta postura, la compañía busca mantener viva la iniciativa impulsada a través de su filial Greenfiber y reforzar su legitimidad económica e institucional pese al inicio del procedimiento de archivo del expediente anunciado por la Xunta de Galicia.
El pronunciamiento de Greenfiber llegó horas después de que la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, comunicara que el Gobierno gallego ha activado el trámite para archivar el expediente al entender que el proyecto resulta inviable sin una conexión eléctrica garantizada. Según explicó, la empresa dispone de tres meses desde la notificación para presentar alegaciones y justificar “técnica y formalmente” una fórmula de enganche —en particular, a una subestación—; si no lo acredita, el expediente decaerá por caducidad.
En su intervención, Lorenzana subrayó que, aunque el proyecto contaba con declaración de impacto ambiental favorable, la Xunta llevaba tiempo advirtiendo de que “la parte industrial estaba incompleta”. También sostuvo que la falta de encaje en la planificación eléctrica estatal hasta 2030 dificulta cualquier hipótesis a corto plazo.
“Político y no técnico”
En el comunicado, Greenfiber carga contra la decisión de la Administración central de dejar el proyecto Gama fuera de la planificación eléctrica. Asegura estar convencida de que la exclusión “tiene un carácter político y no técnico”, al sostener que no recibió una explicación técnica que la justificara. La empresa añade que presentó alegaciones a esa planificación y que, hasta el momento, no ha recibido contestación del ministerio competente.
Pese a ese escenario, la filial de Altri afirma que estudia “diferentes opciones técnicas” para la conexión a la red eléctrica “independientemente” de la planificación futura de Red Eléctrica Española, con el objetivo de mantener abierta la viabilidad material del proyecto.
Choque también por la autorización ambiental
Greenfiber defiende que ha actuado “con la máxima diligencia” y que ha aportado toda la documentación técnica requerida desde el inicio de la tramitación. En paralelo, sostiene que sigue a la espera de una decisión de la Consellería de Medio Ambiente sobre la Autorización Ambiental Integrada (AAI) y recalca que ese trámite “no depende de la conexión eléctrica”, según su argumentación.
Ese punto, sin embargo, choca con la posición expresada por el propio Ejecutivo gallego en los últimos meses. A finales de diciembre de 2025, la conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, ya había advertido de que resultaba “imposible” conceder la AAI si el proyecto no contaba con una solución de suministro, una idea que volvió a reiterar públicamente en enero de 2026.
Con el anuncio de este viernes, Greenfiber afirma que está “estudiando” la comunicación de la Xunta sobre el inicio del archivo y que se reserva el derecho a presentar las alegaciones que considere oportunas dentro del procedimiento.
Un proyecto de gran escala y alta contestación social
La iniciativa de Altri en Palas de Rei prevé una macroplanta para producir celulosa soluble y fibras para uso textil. El plan, según la información difundida públicamente sobre el expediente, contemplaba una capacidad de 400.000 toneladas de celulosa soluble y 200.000 toneladas de fibras, y una inversión global cifrada en torno a 1.000 millones de euros.
La fábrica ha generado una oposición social sostenida en Galicia, con movilizaciones y críticas de organizaciones ecologistas y plataformas vecinales. En el plano político, la líder del BNG, Ana Pontón, calificó el anuncio de la Xunta como “un gran triunfo de la ciudadanía”, mientras que el secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, lo definió como un “gran fracaso industrial” del presidente gallego Alfonso Rueda. La plataforma Ulloa Viva celebró el movimiento “con toda la cautela”.
El Ministerio defiende criterios técnicos
Desde el Ministerio para la Transición Ecológica, fuentes citadas en la cobertura de este viernes defendieron que la planificación se elaboró con “criterios técnicos” y advirtieron del riesgo de construir infraestructura específica para una demanda de ese tamaño si el proyecto no se materializaba, lo que convertiría la inversión en un “activo varado” financiado, en última instancia, por los consumidores.
Greenfiber, por su parte, vuelve a apoyarse en el reconocimiento europeo que viene esgrimiendo desde 2025: la empresa sostiene que el proyecto cuenta con el sello STEP de la UE, que asocia a la consideración de iniciativa estratégica para Europa y a un acceso más favorable a determinadas vías de financiación comunitaria.
A partir de ahora, el futuro del expediente queda condicionado al cruce de alegaciones y a la capacidad de la promotora para acreditar una solución de conexión eléctrica dentro del plazo administrativo marcado por la Xunta, mientras el debate político y social en torno a la planta sigue abierto.

