ARCOmadrid abrió esta semana su edición de 2026 en IFEMA con la participación de 211 galerías, dos tercios de ellas internacionales. Durante cinco días, la feria vuelve a reunir a galeristas, artistas, críticos y coleccionistas en uno de los principales encuentros del arte contemporáneo en España. El arranque estuvo marcado también por una reivindicación del sector: la petición de rebajar el IVA cultural aplicado a las galerías, una demanda que volvió a escucharse en el inicio de la cita.
Nordés, la única galería gallega presente
La presencia gallega como galería propia se concentra, un año más, en Nordés (A Coruña), la única seleccionada desde la comunidad. En su stand presenta el trabajo de Julia Huete (Ourense, 1990) con dos piezas que permiten recorrer dos líneas habituales en su trayectoria.
Una de ellas es una composición lineal de bordado sobre bastidor, técnica recurrente en su obra. La otra procede de una serie reciente elaborada con cartón y lona reutilizada, una pieza que introduce mayor volumen pero mantiene la coherencia con su investigación en torno a la línea y el tejido.
Para la artista, participar en la feria supone sobre todo un espacio de visibilidad, tanto para creadores como para galerías, en un evento donde en pocos días se concentra buena parte del circuito profesional del arte contemporáneo.
Artistas gallegos repartidos por la feria
Más allá de ese único stand gallego, la presencia de creadores de la comunidad se extiende por distintos espacios de la feria gracias a galerías de otras ciudades, principalmente de Madrid y Barcelona.
Entre los nombres presentes en esta edición figuran Álvaro Negro, Vítor Mejuto, Antón Lamazares, Menchu Lamas, Antón Patiño, Christian García Bello, Paco Leiro, Rodríguez-Méndez o Pamen Pereira, entre otros.
El lalinense Álvaro Negro participa con la galería madrileña F2 con dos obras, Urda y Areallo, vinculadas a un proyecto expositivo desarrollado en paralelo a Peirao. Ambas parten de una misma base cromática, aunque evolucionan de forma distinta en el trabajo de veladuras, dentro de una pintura abstracta en la que también aparecen referencias a la tradición clásica.

Por su parte, la ferrolana Pamen Pereira presenta dos piezas. Wu Wei parte de una rama de tojo que la artista dejó secar durante años en su taller antes de fundirla en bronce. La segunda obra, Naciente, conecta dos universos habituales en su trayectoria: la influencia del zen japonés, representado en el círculo ensô, y la presencia de semillas de acacia, vinculadas a sus viajes por África y entendidas como símbolo de resistencia y de vida latente.
La presencia gallega en la feria no se limita a las obras expuestas. El lounge de visitantes incorpora en esta edición una intervención arquitectónica firmada por el pontevedrés Manuel Bouzas, concebida como una reflexión sobre los incendios que afectaron a la provincia de Ourense el pasado verano.
La comunidad también tiene representación entre los artistas más jóvenes. Carlos Fer (Tui, 1997) figura entre los finalistas del Premio Cervezas Alhambra de Arte Emergente. El reconocimiento permitirá al ganador desarrollar una obra inédita que se presentará en la próxima edición de la feria.
