La política municipal de Lugo podría vivir un giro sin precedentes si prospera la moción de censura que el PP está preparando con el apoyo de la exedil socialista María Reigosa. Sería una situación inédita no solo por el cambio de gobierno, sino porque la concejala clave para que saliese adelante accedió al Concello tras el fallecimiento de dos compañeros de su lista, en un mandato marcado por circunstancias excepcionales.
Contactos en marcha y un equilibrio de fuerzas decisivo
La posibilidad de esta moción planea sobre el Concello más de 25 años después de que el socialista José López Orozco recuperase la Alcaldía para el PSOE. Los contactos entre el grupo popular que lidera Elena Candia y Reigosa son un hecho, aunque el PP evita dar por cerrada la operación.
El papel de Reigosa es determinante: el PP cuenta con doce concejales, los mismos que suman PSOE y BNG —siete y cinco, respectivamente—, por lo que su firma inclinaría la balanza. De materializarse, Candia se convertiría en la cuarta alcaldesa en este mandato convulso, tras Lara Méndez, la fallecida Paula Alvarellos y el actual regidor, Miguel Fernández.
El cambio de postura de Reigosa
La propia Reigosa ha evolucionado en su postura en las últimas semanas. Si antes descartaba una moción de censura, ahora la considera “necesaria”. En declaraciones recogidas por ‘La Voz de Galicia’ y ‘El Progreso’, la concejala reconoce el cambio de criterio, aunque mantiene dudas sobre dar el paso definitivo. “É necesaria a moción de censura, pero non sei se me vou atrever”, aseguró en ‘El Progreso’ este mismo lunes.
La edila también justifica su posición por la situación del Concello. En esas mismas declaraciones, sostiene que en el Concello falta “xestión, traballo, orde e organización”, lo que, a su juicio, refuerza la necesidad de un cambio de rumbo.
De su salida del PSOE a una posición clave
Reigosa accedió al Ejecutivo local el año pasado tras la muerte del edil Pablo Permuy y asumió inicialmente el área de Medio Rural, que dejó por “incompatibilidades laborales”. Posteriormente, rompió la disciplina de voto, salió del grupo socialista y acabó dándose de baja en el partido.
Ya como no adscrita apoyó los presupuestos, pero también dejó clara su disposición a votar con el PP en distintas iniciativas, un posicionamiento que ahora la sitúa como pieza decisiva en la gobernabilidad del Concello.
Duras críticas de PSOE y BNG
Las reacciones políticas no se han hecho esperar. El secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, ha acusado al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, de “amañar en los despachos” un pacto para hacerse con la Alcaldía. Ha ido más allá al calificar la posible moción como “corrupción política” y una “traición a la confianza de la gente”, advirtiendo de que se estaría aprovechando de “momentos tristes y dolorosos” para el socialismo lucense.
En la misma línea, la portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, ha tildado la operación de “inmoral e indecente”, criticando que el PP pretenda llegar al gobierno “aproveitándose da morte de dúas concelleiras e dunha tránsfuga”. Pontón ha reclamado a Rueda que desautorice una maniobra que, a su juicio, vulnera la voluntad expresada en las urnas y demuestra que “en política non todo vale”.


