El proyecto para la construcción de una planta de biogás en el municipio de Curtis ha generado un creciente rechazo político y social ante las posibles consecuencias ambientales y sociales que podría acarrear. La iniciativa, promovida por la empresa vasca Norbigás, contempla una inversión de 15 millones de euros y ha sido declarada estratégica por la Xunta de Galicia.
Características del proyecto
La instalación se ubicaría en el polígono industrial de Teixeiro, sobre una parcela de más de 25.000 metros cuadrados, en un entorno que ya alberga otras plantas energéticas. Según la documentación oficial, la planta tendría capacidad para tratar unas 116.000 toneladas anuales de residuos orgánicos procedentes de la ganadería, la avicultura y la industria alimentaria.
El proceso permitiría generar biogás, compuesto principalmente por metano y dióxido de carbono, que posteriormente sería transformado en biometano para su inyección en la red de gas. Además, se producirían cerca de 107.000 toneladas anuales de digestato estabilizado, con potencial uso como fertilizante o compost.
Preocupación vecinal y críticas políticas
El proyecto ha despertado preocupación entre vecinos y fuerzas políticas locales. Tanto el PSOE como el BNG han denunciado la falta de transparencia en torno a la iniciativa y advierten de sus posibles impactos negativos.
Entre las principales críticas destacan los malos olores y el incremento del tráfico pesado. Según denuncian, la planta implicaría un “tránsito constante” de camiones transportando residuos como purines y lodos desde distintos puntos de Galicia.
El portavoz del BNG en Curtis, Lucas Quintas, ha alertado de que este tipo de industrias generan “dudas y preocupación” entre la población, además de cuestionar un modelo que, a su juicio, beneficia a grandes empresas sin retorno local.
Por su parte, el secretario general del PSOE local, Fernando Rey Leira, ha reclamado explicaciones al gobierno municipal sobre el alcance del proyecto. El dirigente subraya que, pese al volumen de residuos —que podría alcanzar las 150.000 toneladas anuales—, la planta solo generaría entre 10 y 20 empleos directos.
Ambas formaciones coinciden en que el modelo propuesto implica que los beneficios queden en manos privadas, mientras que el municipio asumiría los impactos ambientales y sociales.
Debate abierto en el municipio
En este contexto, el BNG ha organizado un acto público en el Centro Etnográfico de Teixeiro para informar a la ciudadanía y fomentar el debate. La iniciativa busca ofrecer más información sobre este tipo de proyectos y analizar su impacto en el territorio.
La implantación de la planta de biogás en Curtis se ha convertido así en un nuevo foco de debate sobre el equilibrio entre transición energética y protección ambiental, así como sobre el modelo de desarrollo industrial que se plantea para Galicia.


