El descubrimiento del Instituto Español de Oceanografía, junto a las universidades de Vigo y La Laguna, hace aportaciones muy relevantes con respecto a la distribución geográfica de la especie. Han revelado que su presencia, tradicionalmente atribuida a los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, podría estar limitada sólo al primero.
El estudio publicado en la revista ‘Marine Biodiversity’, se realizó a partir de tres ejemplares recogidos en Canarias: dos de ellos en 2012, frente a El Hierro, y el tercero varado en Tenerife en 2024.
De pequeño tamaño, habita en aguas oceánicas, entre la superficie y varios metros de profundidad. Para su identificación, se procedió a un análisis innovador, que combinaba el estudio morfológico con herramientas de genética molecular: un método que permite resolver cuestiones más complejas en lo referido al reconocimiento de especies poco comunes.
Además, en el caso concreto de esta especie, conocida por el dorsal alargado que presenta sobre la cabeza, la identificación ha sido históricamente compleja debido a la similitud con otras de su mismo género, en cuanto a hábitos de vida o tamaño.
Esta nueva aproximación al género Bregmaceros, hace saltar las alarmas
Según los autores, existen varios grupos genéticos pendientes de revisión y registrados en bases de datos internacionales que podrían avanzar en el estudio de este grupo, pues se trata de una especie diversa y compleja a nivel taxonómico.
«El hallazgo vuelve a poner de relieve el valor de las aguas canarias como área estratégica para el estudio de la biodiversidad marina profunda. El varamiento del ejemplar de Tenerife podría estar relacionado con procesos oceanográficos característicos del archipiélago, como la interacción entre remolinos oceánicos, afloramientos y corrientes locales que ocasionalmente desplazan organismos mesopelágicos hacia zonas costeras», señala Rafael Bañón, investigador del Centro Oceanográfico de Vigo del IEO y primer autor del estudio.
