La futura fábrica, que será la única de España dedicada a la producción de chips fotónicos y una de las tres existentes en Europa, suma una nueva ayuda pública de 6,25 millones que permitirá activar otros 56,8 millones de financiación y generar 90 nuevos empleos.
El proyecto SPARC y la planta de semiconductores fotónicos que se levanta en el Parque Tecnológico y Logístico de Valladares, en Vigo, alcanzan ya una movilización de 110 millones de euros entre inversión privada, subvenciones y financiación pública. La iniciativa ha recibido una nueva ayuda de 6,25 millones de euros procedente de los fondos europeos de Incentivos Regionales, lo que permitirá reforzar el desarrollo de una instalación llamada a convertirse en un referente tecnológico a nivel europeo.
Según ha destacado el Consorcio de la Zona Franca de Vigo, esta subvención, de la que SPARC es el único proyecto gallego beneficiario, facilitará además el acceso a 56,8 millones de euros adicionales de financiación, contribuirá a mantener el empleo existente y permitirá la creación de 90 nuevos puestos de trabajo.

La evolución del proyecto fue presentada este jueves durante una visita institucional a las oficinas de SPARC, en la que participaron el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco; el alcalde de Vigo, Abel Caballero; el delegado del Estado en la Zona Franca, David Regades; y la tercera teniente de alcalde, Elena Espinosa. La delegación fue recibida por el director tecnológico de la compañía, Francisco Soares, junto al equipo de ingenieros que desarrolla la iniciativa.
Más de 30 millones de inversión pública directa
Con la nueva aportación, las subvenciones obtenidas por el proyecto rozan los 12 millones de euros, procedentes de distintas líneas de apoyo estatales y europeas. Entre ellas figuran cerca de cinco millones del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), más de un millón correspondiente al programa europeo IPCEI y la reciente ayuda para Incentivos Regionales.
En conjunto, la inversión pública directa asciende ya a 31 millones de euros, integrada por 17,2 millones aportados por la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), casi 12 millones en subvenciones y otros 3 millones invertidos por Vigo Activo, la sociedad de capital riesgo de la Zona Franca.
La financiación se completa con 20 millones de euros aportados por Indra y aproximadamente un millón adicional procedente del resto de inversores privados, además de los préstamos asociados al proyecto.
Una fábrica estratégica para España y Europa
Durante la visita, las administraciones implicadas destacaron el carácter estratégico de una planta que convertirá a Vigo en sede de la única fábrica de chips fotónicos de España y una de las tres existentes en Europa, reforzando el posicionamiento de la ciudad en un sector considerado clave para la autonomía tecnológica del continente.
Pedro Blanco subrayó que el respaldo económico del Gobierno responde a la apuesta por proyectos industriales de alto valor añadido capaces de situar a Galicia en la vanguardia tecnológica europea. También puso en valor la cooperación entre las distintas administraciones para impulsar una iniciativa nacida del conocimiento generado en la Universidad de Vigo.
Por su parte, David Regades señaló que el nuevo respaldo financiero consolida la apuesta de la Zona Franca por la industria fotónica y contribuirá tanto a la creación de empleo cualificado como al fortalecimiento de la capacidad tecnológica de España y Europa.
Abel Caballero, por su parte, destacó que SPARC representa un hito para la ciudad al situar a Vigo en uno de los sectores industriales más estratégicos del momento gracias a un proyecto surgido del talento investigador de la Universidad de Vigo y desarrollado con el apoyo de la Zona Franca.
La planta estará lista en 2027
Las obras de construcción de la fábrica avanzan conforme al calendario previsto. La Zona Franca mantiene el objetivo de que las instalaciones estén completadas durante el verano de 2027, momento en el que comenzará la actividad de una infraestructura llamada a convertirse en uno de los principales polos europeos de producción de semiconductores fotónicos.