Las trabajadoras del Servicio de Ayuda en el Hogar (SAF) contarán con un nuevo protocolo para prevenir y actuar ante situaciones de violencia durante el desempeño de su labor. El documento, impulsado por la Federación Galega de Municipios e Provincias (FEGAMP), ha sido firmado por representantes de administraciones públicas, organizaciones sindicales, entidades empresariales y el Colegio Oficial de Trabajo Social con el objetivo de reforzar la seguridad de un colectivo especialmente expuesto.
Medidas para actuar ante situaciones de riesgo
El protocolo establece un marco común de prevención, actuación y seguimiento frente a episodios de violencia externa que puedan producirse en los domicilios de las personas usuarias, durante los desplazamientos entre servicios o en otras actividades relacionadas con el trabajo.
Entre las medidas previstas figura la evaluación diaria de posibles factores de riesgo, como la presencia de personas potencialmente agresivas o de animales, así como la posibilidad de abandonar el domicilio cuando exista una amenaza para la integridad de la trabajadora. En estos casos, se activarán los sistemas de alerta y la comunicación con el 112 y con los responsables del servicio para solicitar, si fuera necesario, la suspensión cautelar de la atención domiciliaria, garantizando siempre una alternativa para la persona dependiente.
Propuestas para reforzar el servicio
Junto al protocolo, las entidades firmantes suscribieron un documento con diferentes propuestas para mejorar la gestión y la seguridad del SAF. Entre ellas destacan la creación de un Observatorio Autonómico del Servicio de Ayuda en el Hogar, la recuperación del informe social obligatorio en las solicitudes de dependencia, la posibilidad de que los ayuntamientos suspendan preventivamente un servicio cuando exista riesgo para las trabajadoras y un incremento de la financiación destinada al SAF.
La gerente del Instituto de Seguridade e Saúde Laboral de Galicia (ISSGA) y la representación de la Consellería de Política Social participaron en el proceso, aunque esta última no rubricó el documento de compromisos.
Un protocolo impulsado tras el crimen de O Porriño
La elaboración de este protocolo comenzó tras el asesinato de la trabajadora del SAF Teresa de Jesús González, ocurrido el pasado año en O Porriño, cuando atendía a una persona dependiente y, presuntamente, fue atacada por la pareja de la usuaria.
Durante el acto de firma, el presidente de la FEGAMP, Alberto Varela, destacó el consenso alcanzado entre todas las partes implicadas para elaborar un documento que permita mejorar la prevención y reclamó los cambios normativos necesarios para facilitar su aplicación efectiva. También advirtió de las dificultades que afrontan los ayuntamientos para gestionar el servicio debido al aumento de la demanda y a la insuficiencia de financiación.