El SPIF señala las irregularidades en el acuerdo de suministro de alimentación a los bomberos y la precariedad de su avituallamiento en jornadas de extinción de incendios que se prolongan más de doce horas y pone en marcha una campaña de recogida de firmas.
La medida tiene lugar por «la desidia general» de la «organización, reparto y calidad del avituallamiento en verano»: un trozo de pan y 6 lonchas de chorizo, una bebida isotónica/refresco y una botella de agua de litro y medio. Eso es lo que reciben los bomberos forestales gallegos cuando no pueden volver a la base para almorzar o cenar.
Ausencia de protocolo
La protesta va dirigida al director xeral de Defensa do Monte, Manuel Francisco Gutiérrez y a la Consellería de Medio Rural, a quien señalan de incumplir reiteradamente el acuerdo de «obligatorio cumplimiento» entre bomberos forestales y Xunta, que exige el suministro de alimentación durante o al finalizar un incendio, cuando se produce una prolongación de las horas ordinarias. Además, sitúan el problema en «la ausencia de un protocolo reglado y dinámico, que genera malestar e indefensión en los trabajadores que prolongan su jornada».

De todas formas, apuntan que lo que resolvería el conflicto sería el cobro de la media dieta, que cifran en «unos 17 euros», tal y como lleva tiempo ocurriéndole a otros compañeros como a los Agentes Forestales y sobre lo que el colectivo afirma que «no existen razones para excluír al resto del personal». Xián Lois Cabreira, uno de los trabajadores del servicio, afirma que de esta forma «tendrían la opción de rechazar estos bocatas y comer algo al regreso con ese dinero, no solo por la mala calidad, sino también porque hay compañeros celíacos o veganos o que por cualquier circunstancia no pueden comerlos».
Precariedad en el servicio
La petición se realiza «entre todos los trabajadores del servicio, tanto laborales como funcionarios» y en todas las bases gallegas y en un momento en el que el servicio también señala condiciones salariales laborales y salariales precarias.