La sanidad pública gallega contará con 136 nuevas plazas en atención primaria en 2027, dentro del plan de reforma impulsado por la Xunta para reforzar los centros de salud y los puntos de atención continuada. La previsión forma parte de un programa que contempla la incorporación de 644 profesionales entre 2026 y 2030, con el objetivo de mejorar la asistencia a los pacientes y reorganizar el funcionamiento de las consultas.
El conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, avanzó que la estrategia incluye nuevas contrataciones, cambios en la organización de las agendas médicas, modificaciones retributivas e inversiones tecnológicas.
Médicos de familia y psicólogos, entre las nuevas incorporaciones
De las 136 plazas previstas para el próximo año, 39 corresponderán a médicos de familia y otras ocho a psicólogos clínicos. Con estas incorporaciones, la red pública gallega alcanzará los 36 profesionales de psicología clínica en 2027, con la meta de llegar a los 50 en 2030.
Esta ampliación de las plantillas busca reforzar la capacidad asistencial y responder a las necesidades de una población con una demanda creciente de atención médica y psicológica.
Nuevas agendas para organizar las consultas
Uno de los principales cambios del plan afecta a la organización del trabajo de los profesionales de atención primaria: el nuevo modelo establece un máximo de 30 consultas diarias para los médicos de familia y 25 para los pediatras.
Las citas que superen esos límites podrán atenderse mediante una agenda específica de refuerzo, en la que participarán profesionales voluntarios que recibirán una compensación económica adicional. La atención de esa demanda extraordinaria podrá recaer tanto en médicos del propio centro como en facultativos de otros centros sanitarios o de los puntos de atención continuada.
Una inversión de 320 millones hasta 2030
El programa cuenta con una dotación económica de 320 millones de euros, destinada a infraestructuras, recursos humanos y cambios en el sistema retributivo. El presupuesto autonómico destinado a este nivel asistencial crecerá un 6,1 % en 2027, hasta alcanzar los 1.854 millones de euros.
La reforma también prevé modificar los criterios de remuneración de los profesionales sanitarios. El nuevo sistema tendrá en cuenta factores como la edad y la complejidad de los pacientes, además de las condiciones geográficas en las que se presta el servicio.
Así, la atención a personas mayores de 80 años tendrá una ponderación superior, al computar el triple que la correspondiente a pacientes de 40 años. También se contemplarán circunstancias como el aislamiento de determinados centros, la dispersión territorial y las situaciones de soledad.
La modernización tecnológica constituye otra de las líneas de actuación del plan. Entre las medidas previstas, está el sistema informático sanitario Ianus, el impulso de la telemonitorización de pacientes crónicos, las consultas virtuales y la incorporación de herramientas de inteligencia artificial.
La aplicación de estas tecnologías estará sujeta a criterios de seguridad y trazabilidad, con el fin de facilitar el seguimiento de los pacientes, mejorar la gestión de la información clínica y ampliar las posibilidades de atención a distancia.
La financiación y la falta de profesionales, a debate
La reforma ha generado diferencias entre los grupos parlamentarios, especialmente en relación con el reparto de los recursos y la capacidad del sistema para incorporar personal sanitario.
La oposición critica duramente la decisión de la Xunta de elevar la inversión destinada a infraestructuras y tecnología frente a la destinada a nuevas contrataciones, así como la eficacia del nuevo modelo de agendas para aliviar la presión asistencial.