El creador de contenido gallego Alberto Alonso, conocido en redes como Aruberuto Makoto, se encuentra en el centro de una polémica internacional después de que varios fragmentos de uno de sus directos grabados en Japón se hayan viralizado en redes sociales. Las imágenes, difundidas ampliamente durante los últimos días, muestran al streamer y a su cámara siguiendo y grabando a una joven japonesa que se encontraba sola y aparentemente bajo los efectos del alcohol.
La controversia se ha centrado especialmente en los comentarios de carácter sexual y ofensivo realizados durante la retransmisión. En uno de los momentos que más rechazo ha generado, Alonso pregunta a su acompañante si quiere mantener relaciones sexuales con la mujer y plantea incluso llevársela a un hotel. En otros fragmentos se suceden comentarios sobre el aspecto de la joven y alusiones a que podría ejercer la prostitución, pese a que durante la conversación ella asegura que es peluquera y que está estudiando en la universidad.
El sexo sin consentimiento es violación.
— Tu Primo del Barrio 🛠️ (@primodelbarrio) August 20, 2026
Seguir a una chica borracha proponiendo a tus amigos follarosla mientras os reís es cultura de la violación.
No contento con eso, Alberto Alonso también mostró su racismo hacia el hombre que ayudó a la joven.
Lejos de arrepentirse, sigue… pic.twitter.com/1oV8RmGI0u
La situación se desarrolla en una zona de Tokio que el propio creador identifica como el «barrio rojo». Durante varios minutos, los dos españoles mantienen la atención sobre la joven, que finalmente se acerca a otro hombre que se encontraba en las inmediaciones y le comunica que ambos están intentando ligar con ella. El hombre se encara entonces con los creadores de contenido y les pide que dejen de grabarla, antes de marcharse con la mujer.
El episodio también ha generado críticas por los comentarios racistas dirigidos hacia este hombre, al que durante el directo se llega a calificar de forma despectiva por su raza y a relacionar con una supuesta organización criminal. Sin embargo, la difusión de versiones más completas de la grabación ha puesto en cuestión la interpretación inicial de algunos seguidores, ya que en las imágenes se observa cómo la joven busca la intervención del hombre.
El streamer defiende su versión
Ante la repercusión alcanzada por los vídeos, Aruberuto Makoto publicó un vídeo en YouTube en el que ofrece su interpretación de lo sucedido y sostiene que determinados fragmentos han sido difundidos fuera de contexto.
El gallego atribuye buena parte de sus comentarios al denominado «humor negro» y a su forma de expresarse, llegando a defender que se trata de un tipo de «humor para hombres». También rechaza que lo ocurrido pueda calificarse como una agresión sexual y cuestiona algunas de las interpretaciones que se han realizado sobre la grabación.
En su explicación, Alonso sostiene además que el hombre que intervino pertenece a algún tipo de organización criminal y utiliza una traducción propia de las palabras pronunciadas por la joven para respaldar su versión. También insiste en que la mujer podría ejercer la prostitución, pese a que ella misma manifiesta en el vídeo que trabaja como peluquera y estudia.
El creador termina reconociendo que su principal error fue, según sus propias palabras, «no ayudar a la chica», aunque mantiene que la situación se ha interpretado de manera sesgada en redes sociales y medios de comunicación.
Una polémica que trasciende el vídeo viral
El caso ha provocado además que usuarios recuperen otros contenidos antiguos protagonizados por el streamer, en los que aparecen comportamientos invasivos hacia mujeres y contenidos relacionados con sexo, alcohol y provocación.
Entre ellos se ha difundido especialmente un vídeo en el que Alonso felicita a un acompañante después de que este fotografiase y grabase sin consentimiento a una mujer con la que había mantenido relaciones sexuales.
La controversia ha reabierto así el debate sobre los límites del contenido grabado en directo, especialmente cuando se filma a personas que no han dado su consentimiento y que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
La repercusión de los vídeos ha sido internacional y las críticas han terminado afectando también a la actividad del creador en plataformas digitales. En este contexto, Twitch ha baneado permanentemente su canal, según las informaciones difundidas tras la polémica.