A escasas semanas de abrir sus puertas, la red de escuelas infantiles municipales de A Coruña se enfrenta a un escenario marcado por un inminente cambio de gestión. Seis de los ocho centros de la red se preparan para estrenar empresa gestora, aunque el procedimiento sigue sin una adjudicación definitiva. Con el inicio de las clases a la vuelta de la esquina —previsto para el 7 de septiembre—, la incertidumbre crece entre las familias, que exigen «mayor transparencia» sobre el futuro de las instalaciones.
El concurso afecta a la totalidad de la Rede de Escolas Infantís Municipais (REIM). Para ello, el Concello ha licitado la gestión en ocho lotes independientes, sumando un presupuesto base conjunto de 3,58 millones de euros para un curso. Dado que la titularidad sigue siendo municipal y ya operaba con empresas externas, no se trata de una nueva privatización, sino de la renovación de las compañías encargadas del servicio.
El importe previsto varía considerablemente según el centro. El lote con mayor dotación corresponde a Carricanta, con unos 620.000 euros, seguida por Os Rosales, con 585.000, y Arela, que ronda los 529.000. En un tramo intermedio se sitúan A Caracola y Os Cativos —con 405.000 euros cada una—, junto a Agra do Orzán y Luís Seoane, con 379.000 y 368.000 euros respectivamente. Finalmente, Monte Alto presenta la cuantía más baja de la red, con cerca de 291.000 euros.
Durante el curso 2025-2026, la gestión de seis de estos centros recaía en distintas entidades muy arraigadas: Aurora, Pilar y Ana (Agra do Orzán), Escuela Infantil Carricanta, Savisu Soluciones (Os Cativos), Escuela Infantil Los Rosales, Carinbersana (Arela) y Pasiños (Luís Seoane). Precisamente, estos son los seis centros que, según la información trascendida, podrían cambiar de manos.
Entre los nuevos aspirantes destaca Enequip Serveis Integrals, filial del área de multiservicios de Clece; perteneciente a su vez al grupo ACS, presidido por Florentino Pérez. La irrupción de corporaciones con una actividad tan diversificada inquieta profundamente a las AMPAs. Muchas de las concesionarias actuales llevan años ligadas a una única escuela —algunas incluso comparten nombre con el centro—, por lo que las familias temen que la entrada de macroempresas diluya la identidad pedagógica y afecte a la organización labrada durante años.
Subrogación y proyecto educativo
En principio, el cambio de concesionaria no supondrá la salida de las actuales educadoras. Los pliegos del concurso obligan a las nuevas adjudicatarias a subrogar al personal, respetando en todo momento sus condiciones laborales. Sin embargo, esto no tranquiliza del todo a las familias. Su principal temor radica en la continuidad de las direcciones y de los equipos artífices de cada proyecto educativo. Para las AMPAs, mantener a las educadoras no garantiza la supervivencia de la filosofía escolar si la cúpula encargada de tomar las decisiones cambia.
La crítica más repetida por las asociaciones de padres y madres apunta a los tiempos y la comunicación del proceso. Las matrículas para el curso 2026-2027 se formalizaron en julio, pero la noticia del posible relevo empresarial saltó después. Fueron las propias gestoras actuales quienes dieron la voz de alarma al comunicar que el Concello había requerido documentación a otras compañías para la adjudicación.
Como resultado, muchas familias matricularon a sus hijos sin saber quién dirigirá el centro en septiembre. Al tratarse de alumnado de cero a tres años —una etapa donde la estabilidad de los equipos y el vínculo cotidiano son cruciales— exigen conocer cuanto antes la resolución final, el proyecto que se aplicará y el destino de las actuales direcciones.
Por su parte, el Concello defiende la calidad del concurso y rechaza que la decisión obedezca únicamente a criterios económicos. De hecho, los pliegos otorgan mayor peso a la calidad técnica de la propuesta frente al precio. En la puntuación total, el proyecto técnico puede alcanzar hasta 49 puntos, mientras que la oferta económica se queda en un máximo de 29. Los 22 puntos restantes se destinan a mejoras objetivas, distribuidos entre actividades lúdico-educativas extra durante los fines de semana (hasta 11 puntos), mejoras vinculadas al comedor (6 puntos) y la renovación del mobiliario (5 puntos).