Galicia se adentra en un episodio de calor extremo y persistente que dejará atrás los registros de semanas previas y elevará de forma notable las temperaturas en toda la comunidad. Un potente anticiclón situado al sur del Reino Unido está actuando como una autopista atmosférica que canaliza y arrastra una masa de aire tórrido procedente del norte de África directamente hacia la Península Ibérica.
Aunque la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) evalúa aún los criterios técnicos para declararlo oficialmente ola de calor a nivel nacional, los modelos predictivos son contundentes: nos espera al menos una semana de temperaturas muy elevadas y una marcada estabilidad atmosférica sin ninguna lluvia a la vista hasta el 12 de julio.
El avance de esta irrupción cálida ya comenzó a evidenciarse en la zona meridional de Galicia, donde ayuntamientos como Salceda de Caselas alcanzaron unos sofocantes 33,7 grados, liderando un ascenso térmico que se extendió por toda la comarca de las Rías Baixas y el interior de Pontevedra.
Mientras el clásico viento del noreste, el conocido nordés, ha funcionado como un escudo natural en la mitad septentrional y ha mantenido las máximas de Lugo y A Coruña en unos suaves 26 grados, las provincias del sur ya viven un ambiente de canícula extrema que ha obligado a activar los primeros avisos naranjas y amarillos. Esta diferencia entre las dos mitades del territorio gallego se disipará muy pronto.
La situación atmosférica cambiará de forma drástica durante el fin de semana al cesar por completo el viento nordés y rolar el flujo a componente sur y sureste. Esta nueva configuración provocará el mayor ascenso térmico de toda España en la provincia de A Coruña, donde los termómetros se dispararán por encima de los 35 grados en amplias zonas del noroeste y en el litoral lucense.
El pico de este calentamiento generalizado se producirá el domingo, una jornada en la que la cuenca del Miño y los municipios de Ourense y Pontevedra superarán los 39 grados y podrán rozar el umbral extremo de los 40 grados. La ventilación será escasa y la subida de las mínimas nocturnas dará lugar a noches tropicales con un elevado índice de bochorno que dificultará el descanso en todo el litoral sur.
Ante el riesgo que supone la persistencia de estas temperaturas, el sistema inteligente MeteoSaúde —que cruza las previsiones meteorológicas con los registros de mortalidad de los últimos veinte años— ha elevado las precauciones sanitarias al máximo. La Xunta de Galicia ha declarado la alerta roja sanitaria en 138 concellos del oeste gallego, una medida que abarca buena parte de A Coruña, el interior pontevedrés, las Rías Baixas y zonas de montaña de Ourense.
Para prevenir problemas de salud pública y cuadros clínicos graves como el golpe de calor o la insolación, la Consellería de Sanidade ha ordenado la suspensión de toda actividad deportiva al aire libre durante las horas centrales del día en los municipios en alerta, afectando tanto a las competiciones federadas como al programa escolar Xogade, y aconseja buscar la sombra, permanecer en espacios climatizados y mantener una hidratación constante.
