El chiringuito que arrasa en redes al plantarle cara a los clientes maleducados: «Ni ‘guapa’ ni ‘ts ts'»

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Las terrazas están llenas y la cerveza muy fría, pero lamentablemente, algunas actitudes de los clientes siguen oliendo a lo que desde el chiringuito Los Pinares, en Cabanas, definen como «fritanga rancia». Este verano, el local ha decidido que la paciencia tiene un límite y ha publicado un manifiesto en sus redes sociales que, en cuestión de horas, ha provocado un auténtico terremoto viral. Cansados de los clichés casposos de la hostelería, han verbalizado lo que miles de camareros piensan cada día durante su turno, exigiendo algo tan básico como el respeto.

El mensaje, que muchos usuarios ya han bautizado como la biblia del buen cliente, no se anda con rodeos y ataca directamente esas costumbres de otra época que todavía resuenan en las mesas. Desde pedir la cuenta gritando «guapa, tráeme la dolorosa» hasta llamar la atención del personal con un «ts ts» o dando golpes en la mesa como si se tratara de una lonja. El establecimiento ha dejado muy claro que sus trabajadores no son criados, ni ligues, ni asistentes personales, vetando por completo apodos condescendientes como «chaval» o «bonita». Si no te sabes el nombre de quien te atiende, recalcan, lo mejor es no inventárselo.

Más allá de las normas básicas de educación, como la regla de oro de jamás tocar la bandeja del camarero, el texto hace un llamamiento profundo a la empatía. Recuerdan que el servicio es humano y que, si a alguien se le cae algo al suelo, lo que hace falta es comprensión en lugar de una carcajada burlona. Piden a su clientela que apliquen en el bar el mismo respeto que ellos mismos exigen cuando están en sus propios trabajos, al volante o disfrutando de su día libre.

La filosofía del local es sencilla: la actitud se contagia. Si un cliente llega con buena energía, el equipo lo nota y la multiplica para ofrecer el mejor trato posible. Sin embargo, también lanzan una divertida pero muy real advertencia para aquellos que decidan presentarse con «aires de cuñado», asegurando que podrían terminar bebiéndose una cerveza descafeinada como castigo kármico.

La publicación ha generado una ola de solidaridad masiva, llenándose de comentarios de compañeros del sector que aplauden la iniciativa y de clientes entonando el mea culpa. El chiringuito cierra su ya icónico mensaje con un recordatorio brillante que debería enmarcarse en la entrada de todos los bares del país: en pleno 2026, ser buena persona sigue siendo gratis. Y aunque invitan a dejar propina si la economía lo permite, subrayan que lo verdaderamente innegociable es dejar respeto.

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