La arquitecta pontevedresa María del Carmen Vázquez Nieto, de 42 años, figura entre las 69 víctimas mortales del accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo). Natural de Cerdedo-Cotobade y muy vinculada también a la ciudad de Pontevedra, su fallecimiento ha causado una profunda conmoción en su entorno familiar y en los municipios con los que mantenía una estrecha relación.
Según ha informado ‘La Voz de Galicia’, María Vázquez nació en la parroquia de San Martiño de Figueroa, en el antiguo municipio de Cerdedo, actualmente integrado en Cerdedo-Cotobade. Era hija de Enrique Vázquez, quien había sido concejal del Partido Popular en la localidad.
Aunque sus raíces estaban en la provincia de Pontevedra, la arquitecta llevaba aproximadamente siete años residiendo en Madrid, donde había establecido su vida personal y profesional. Su trayectoria académica estuvo vinculada a varias ciudades, ya que cursó el bachillerato en el instituto Valle-Inclán de Pontevedra y posteriormente se trasladó a A Coruña para estudiar Arquitectura. También completó parte de su formación en Londres.
En la capital española trabajaba como arquitecta para Sanitas, participando en proyectos de construcción y renovación de centros sanitarios. Su actividad profesional la llevaba a desplazarse habitualmente por distintos puntos del país, entre ellos Barcelona y Sevilla.
La noticia de su fallecimiento se conoció este sábado, después de que se completase su identificación entre las personas que perdieron la vida en el siniestro ferroviario. Su nombre no había figurado inicialmente entre los fallecidos y permanecía entre los pasajeros desaparecidos, mientras sus familiares aguardaban noticias sobre su paradero.
Está previsto que sus restos mortales sean trasladados a Galicia para recibir sepultura y que puedan ser velados en su localidad natal, aunque todavía no había trascendido cuándo se produciría el traslado.
El fallecimiento de María Vázquez se suma al balance de víctimas del grave accidente ferroviario de Urda, que ha dejado 69 muertos y numerosos heridos. Su muerte ha provocado numerosas muestras de pesar tanto en Cerdedo-Cotobade como en Pontevedra, donde pasó parte de su infancia y juventud.