El respaldo social al exfiscal general del Estado Álvaro García Ortiz volvió a hacerse visible este jueves en Santiago de Compostela, donde más de doscientas personas se reunieron en la Casa das Máquinas en un acto organizado como un homenaje destinado a «reparar el daño» y «restituír su honor». La cita reunió a cientos de vecinos, docentes y representantes políticos en torno a una figura cuya salida del cargo sigue generando debate.
Durante su intervención, García Ortiz se mostró emocionado y directo, asegurando que «desde la posición más subjectiva posible, lo que le ha ocurrido es una flagrante injusticia”. Aun así, García Ortiz quiso alejarse de cualquier relato victimista: “no quiero que esto se vea ni con pena ni como una historia personal, sino como una oportunidad para cambiar las cosas”.
Un homenaje social a modo de impulso
El exfiscal describió los últimos meses como un proceso duro, en el que llegó a sentirse “emocionalmente sobrepasado”, y recurrió a la imagen de una «muerte civil», para explicar el impacto personal de la condena. No sin matizar que ha afrontado la situación desde una posición que considera “privilegiada” por la responsabilidad que llegó a asumir: “he tenido mucha suerte en la vida, incluso en los momentos difíciles”.
En su discurso también hubo espacio para una reflexión más amplia sobre la justicia y el papel de la Fiscalía. García Ortiz defendió la legitimidad democrática de la institución que dirigió: “Es una figura que emana directamente de la voluntad democrática, y eso debería entenderse como una fortaleza, no como un defecto”. El exfiscal general del Estado aseguró que su actuación siempre estuvo guiada por una determinada forma de entender el Estado de derecho, algo que —a su juicio— acabó costándole el cargo.
Ortiz cuenta con el apoyo de muchos
Durante el acto intervinieron diversas figuras destacadas de la vida compostelana, entre ellas la alcaldesa Goretti Sanmartín, la historiadora y exconcejala Encarna Otero, el que fuera rector de la Universidade de Santiago, Antonio López, el exdiputado socialista Xoaquín Fernández Leiceaga y la politóloga Marta Lois, antigua portavoz de Sumar en el Congreso.

Álvaro García Ortiz junto a Goretti Sanmartín, alcaldesa de Santiago
Entre los asistentes figuraban también rostros conocidos del ámbito judicial y político, como el juez Luis Villares —recientemente apartado de la sala del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia que analizaba los proyectos eólicos—, así como el líder del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, y el presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso.
En el encuentro, se habló de la necesidad de “reparar” su imagen pública y de no normalizar decisiones que, en opinión de los participantes, dañan la confianza en las instituciones, palabras respaldadas por la presencia de cientos de vecinos y figuras conocidas de la política gallega, que reforzaron la dimensión simbólica del encuentro.
García Ortiz fue inhabilitado el pasado año como fiscal general del Estado por un delito de revelación de secretos, relacionado con el caso de Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso. Esta condena, que incluyó también una multa, ha sido recurrida ante el Tribunal Constitucional, al que ha solicitado su anulación. En la actualidad, sigue desempeñando su trabajo en el Tribunal Supremo. Con todo, quiso cerrar su intervención con una idea que trascendía su caso particular: “No se trata de provocar lástima, sino de invitar a la reflexión. Cuando pasan cosas así, lo importante es pensar qué debe cambiar para que no se repitan”.


