La recuperación del Noitebús, el servicio de autobuses nocturnos que funcionó en Galicia durante la etapa del Gobierno bipartito entre 2005 y 2009, fue uno de los temas a debatir este miércoles en el Parlamento gallego. El BNG reclamó recuperar el histórico modelo de transporte -que llegó a contar con 200 rutas financiadas por la Xunta– mientras que el gobierno gallego lo descartó al considerar que supondría «un gasto difícil de justificar desde el punto de vista económico y medioambiental».
La directora xeral de Mobilidade, Judit Fontenla, defendió que la estrategia actual, basada en adaptar los servicios a las necesidades de desplazamiento y a los niveles de demanda, permite atender los principales puntos de movilidad nocturna. Una postura que choca con la del diputado nacionalista Iago Suárez, quien considera que la desaparición del programa «perjudicó especialmente a los municipios del interior y redujo las alternativas de transporte para los jóvenes».
La Xunta apuesta por ajustar las rutas a la demanda
Fontenla reiteró que recuperar las 200 rutas del antiguo Noitebús «no resulta viable ni económica ni medioambientalmente«. La directora xeral de Mobilidade explicó que mantener líneas con escasa ocupación supondría destinar recursos a servicios «que no siempre responden a las necesidades reales» de desplazamiento de la población.».
Un planteamiento ante el cual el gobierno gallego tiene respuesta: el ejecutivo defiende una oferta flexible, que concentra los recursos en los lugares y períodos con mayor demanda. La responsable autonómica subarayaba así que el plan actual combina servicios regulares durante los fines de semana con refuerzos específicos en las épocas de mayor actividad.
En concreto, Galicia dispone de ocho rutas nocturnas durante los fines de semana a lo largo de todo el año, a las que se suman ampliaciones de la oferta en verano y conexiones especiales con motivo de festivales y fiestas populares.
Más de 3.400 servicios nocturnos anuales
La Xunta utilizó las cifras de actividad para respaldar su modelo de transporte: actualmente se realizan más de 3.400 servicios nocturnos al año en la comunidad.
La demanda experimenta un incremento significativo durante el verano, llegando a contabilizar en el mes de agosto más de 17.000 usuarios, un dato que la directora xeral destacó para defender la conveniencia de reforzar las conexiones en función de las necesidades de cada zona y época del calendario.
También recordó así que los ayuntamientos pueden promover servicios nocturnos dentro de sus respectivos municipios, disponiendo de de apoyo autonómico mediante convenios de servicios de interés municipal (SIMU), si así lo desean.
El BNG reclama recuperar el programa por seguridad vial
Por su parte, Iago Suárez (BNG) defendió que el Noitebús no debe evaluarse únicamente desde la perspectiva del número de pasajeros o de la rentabilidad de cada línea, ya que el servicio desempeñaba una función preventiva al ofrecer una alternativa a los jóvenes.
Reconoció además que «no es posible garantizar cuántas vidas pudo salvar el programa», pero cuestionó que su eliminación «contribuya a mejorar la seguridad en las carreteras». Desde el BNG sostienen que disponer de transporte público en esas franjas horarias puede reducir la necesidad de conducir después de salir de fiesta.
La formación nacionalista engloba así a la movilidad nocturna como una cuestión de seguridad vial y de acceso a los servicios públicos, especialmente en territorios donde las alternativas de transporte son más escasas.
La Galicia interior, en el centro de la polémica
Otro de los argumentos del BNG se centra en las desigualdades territoriales, ya que el antiguo Noitebús ayudaba a compensar las diferencias entre las zonas más pobladas del atlántico y los municipios del interior gallego, donde las conexiones de transporte público son más limitadas.
En este sentido, señaló que el debate no debería concentrarse exclusivamente en localidades con mayor densidad de población, sino también en municipios como Chantada, O Saviñao o Sober, donde este tipo de alternativas pueden ser muy necesarias. Y es que, según aseguraban, recuperar el servicio supondría «avanzar hacia un mayor equilibrio territorial«.
El programa fue suprimido en 2010, durante la primera etapa de Alberto Núñez Feijoo al frente de la Xunta, debido a su elevado coste en relación con el número de usuarios. Más de quince años después, el Gobierno gallego mantiene su rechazo a recuperar las 200 rutas, mientras el BNG insiste en que la movilidad nocturna debe valorarse también por sus beneficios sociales y preventivos.