Los incendios forestales registrados en los últimos días en Ribas de Sil (Lugo) y en los municipios coruñeses de Vimianzo y Laxe han dejado ya más de 360 hectáreas de superficie calcinada, según los datos facilitados sobre la evolución de los fuegos.
El incendio de Vimianzo y Laxe, controlado
El fuego que afecta a los concellos de Vimianzo y Laxe fue dado por controlado durante la medianoche del domingo al lunes después de arrasar unas 220 hectáreas de terreno.
Las llamas comenzaron el sábado por la tarde en dos focos diferentes: el primero en la parroquia de Salto, en Vimianzo, alrededor de las 20:16 horas, y el segundo en la parroquia de Nande, en Laxe, a las 21:55 horas. La evolución del incendio provocó que ambos focos acabasen uniéndose en un único frente.
Para hacer frente a este incendio se desplegó un amplio dispositivo de medios de extinción, formado por tres helicópteros, un avión, 44 motobombas, 48 brigadas, 41 agentes forestales, cinco palas, cuatro técnicos y cuatro unidades técnicas de apoyo.
El fuego en Ribas de Sil, activo tras quemar 140 hectáreas
En la provincia de Lugo, el incendio declarado en la parroquia de Soutordei, en Ribas de Sil, continúa activo tras afectar a unas 140 hectáreas.
La proximidad de las llamas a viviendas del núcleo de Chenzas obligó a activar la Situación 2 como medida preventiva, aunque esta alerta fue desactivada durante la madrugada del domingo al lunes una vez reducido el riesgo para la población.
El avance del fuego también tuvo consecuencias en el transporte ferroviario. La circulación de trenes entre las estaciones de Soldón-Sequeiros (Quiroga) y San Clodio-Quiroga (Ribas de Sil) tuvo que ser interrumpida durante la tarde del domingo debido a la presencia del incendio en la zona. Adif comunicó posteriormente, sobre las 22:45 horas, el restablecimiento de la tensión eléctrica y la recuperación del servicio ferroviario.
El operativo desplegado en este incendio ha contado hasta el momento con nueve helicópteros, ocho aviones, 31 motobombas, 41 brigadas, 30 agentes, cuatro palas y siete técnicos.
Los equipos de extinción continúan trabajando para controlar definitivamente los fuegos y evitar que las condiciones meteorológicas puedan favorecer nuevos avances de las llamas.