De Malpica a Santiago: Daniel Caballero corre 300 kilómetros contra el cáncer infantil

Este atleta conquense afronta 300 kilómetros en siete etapas entre Malpica y Santiago, enlazando el Camiño dos Faros con la ruta hacia Compostela para recaudar fondos destinados a la investigación contra el cáncer infantil
300 kilómetros hasta Santiago: el reto de Daniel Caballero contra el cáncer infantil
Daniel Caballero corre 300 kilómetros hasta Santiago por la investigación contra el cáncer infantil

Las primeras luces del día encuentran a Daniel Caballero con las zapatillas puestas y una nueva etapa por delante. A un lado, los acantilados de la Costa da Morte; al otro, un objetivo que pesa mucho más que los kilómetros acumulados: conseguir fondos para que la investigación contra el cáncer infantil pueda seguir avanzando.

El deportista de Tarancón, en Cuenca, afronta esta semana un recorrido de 300 kilómetros entre Malpica y Santiago de Compostela, dividido en siete jornadas. El desafío forma parte de su proyecto solidario ‘Por mí y por los que no pueden’, una iniciativa en la que el deporte funciona como altavoz para los menores que atraviesan una enfermedad oncológica y para sus familias.

La ruta comenzó el lunes 13 de julio en Malpica y concluirá, si se cumplen los tiempos previstos, el domingo 19 ante la Catedral de Santiago. Durante esos siete días, Caballero habrá enlazado el exigente trazado del Camiño dos Faros con los últimos kilómetros hacia Compostela.

Siete etapas por uno de los litorales más exigentes de Galicia

Buena parte del itinerario discurre por senderos costeros, pistas, playas, desniveles y tramos próximos a los acantilados. En total, la prueba supera los 5.500 metros de desnivel acumulado, una exigencia comparable a encadenar varias pruebas de montaña en menos de una semana. La primera etapa llevó al atleta desde Malpica hasta Ponteceso, con 49 kilómetros. Al día siguiente completó otros 42 hasta Arou y, en la tercera jornada, recorrió los 56 kilómetros que separan esta localidad de Muxía.

El itinerario continuó con el tramo entre Muxía y Nemiña, de 25 kilómetros. Las últimas jornadas incluyen los recorridos Nemiña-Fisterra, de 27 kilómetros; Fisterra-Santa Mariña, de 48; y una etapa final de 44 kilómetros hasta Santiago de Compostela.

Más allá del cansancio en las piernas, la dificultad también aparece al sonar el despertador. Caballero ha explicado que el componente mental resulta decisivo cuando debe levantarse alrededor de las cinco y media de la mañana para volver a correr después de varias jornadas consecutivas de esfuerzo. En esos momentos, asegura, piensa en los niños que están luchando contra el cáncer y en quienes no pueden ponerse unas zapatillas para acompañarlo.

Más de 4.000 euros para investigar el cáncer infantil

El desafío deportivo tiene una meta económica. El proyecto ha conseguido reunir ya más de 4.000 euros, una cantidad que se destina íntegramente a la asociación Cambiando Vidas con Elsa y a los proyectos de investigación sobre cáncer infantil desarrollados a través del CIMA de la Universidad de Navarra.

El primer objetivo de la campaña es alcanzar los 5.000 euros, aunque Caballero no quiere establecer un límite. Las aportaciones pueden realizarse mediante la plataforma de donaciones difundida en sus redes sociales y a través de la adquisición de productos solidarios, como camisetas y calcetines vinculados al proyecto.

La historia de Elsa y la labor de la asociación se han convertido en el motor emocional de la iniciativa. La previsión es que la pequeña acompañe al deportista y a su familia durante la llegada a la plaza del Obradoiro, uno de los momentos que Caballero espera con mayor emoción.

Una llegada a Santiago cargada de significado

Después de unos 200 kilómetros por la costa, el reto abandona el entorno de los faros para dirigirse hacia Compostela. Los últimos cien kilómetros conectan Fisterra con Santiago y convierten la llegada a la Catedral en algo más que el final de una prueba de resistencia.

Caballero considera que será una de las metas más especiales de su calendario. El simbolismo del Camino, las historias personales que confluyen en el Obradoiro y la presencia de las personas que impulsan el proyecto añaden una dimensión emocional al desafío.

El atleta ha encontrado, además, un aliado inesperado en el clima gallego. Acostumbrado a entrenar en Tarancón con temperaturas que pueden acercarse a los 40 grados, está completando las etapas con registros próximos a los 20 durante el día y noches considerablemente más frescas. Un alivio térmico que, sin embargo, no reduce la dureza de acumular decenas de kilómetros jornada tras jornada.

Un proyecto que seguirá sumando kilómetros

La llegada a Santiago no pondrá fin a ‘Por mí y por los que no pueden’. Este recorrido por Galicia marca aproximadamente el ecuador del proyecto solidario y dará paso a nuevos desafíos.

Entre las próximas pruebas figura una doble subida al Mulhacén, aplazada anteriormente por la acumulación de nieve. En septiembre, Caballero tiene previsto afrontar otra de las citas centrales de la iniciativa: una maratón alrededor del CIMA de Navarra, el centro al que se destinan los fondos conseguidos.

Hasta entonces, cada etapa por la Costa da Morte mantiene abierto el contador. Kilómetros, desnivel y cansancio convertidos en apoyo económico para la investigación. Porque, en este reto, la verdadera meta no está únicamente bajo las torres de la Catedral, sino en contribuir a que cada vez más niños puedan superar el cáncer.

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